A partir del sexto mes de embarazo los sonidos alcanzan la corteza cerebral y comienza un proceso fundamental para el posterior aprendizaje del lenguaje y el consiguiente ingreso en el mundo de la comunicación.
Los primeros tres meses de funcionamiento del sistema auditivo en el útero materno son importantísimos. Si bien las informaciones que el oído recibe son incompletas, bastan para preparar a la corteza para su funcionamiento después del nacimiento.
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Al llegar al mundo, el recién nacido encuentra un universo de sonidos y ruidos mucho más complejo que en el útero materno e inmediatamente empieza a aprenderlos y memorizarlos; este trabajo permitirá a la corteza cerebral llevar a cabo los primeros intentos de verbalización entre los 10 y los 18 meses de vida.
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La comunicación verbal depende de la funcionalidad auditiva, por eso son importantes la integridad y la eficiencia del oído.
Se ha estimado que entre los 39 millones de habitantes de España hay 500.000 hipoacúsicos menores de 13 años.
Uno de cada mil niños españoles, principalmente varones, sufre deficiencias auditivas. Este dato prácticamente coincide con la incidencia de la sordera infantil en la Unión Europea.