Para el oído sirve la regla aplicable a la salud: cuanto antes se intervenga, las probabilidades de éxito son más altas. Y si hay un defecto debe de ser corregido enseguida. Porque sólo estimulando el cerebro con mensajes sonoros, se conserva íntegra la facultad de entender los sonidos y las palabras y se puede disfrutar al máximo de la capacidad auditiva que se tenga.
El examen audiométrico.
Lo que se debe de hacer enseguida es el control del oído a través del examen audiométrico. Es necesario, por lo tanto, consultar un especialista audiólogo u otorrinolaringólogo, o dirigirse a los centros especializados en los análisis de las capacidades auditivas. El examen audiométrico es un test absolutamente sin dolor, que dura alrededor de 10 minutos, efectuado con tecnologías avanzadas que consiste en reconocer diferentes sonidos emitidos electrónicamente a varios niveles. Como resultado proporciona un audiograma, es decir el "mapa" de la capacidad auditiva, que indica el grado de pérdida auditiva.
El audioprotesista.
En el caso de que haya necesidad de usar un audífono, el audioprotesista es la persona más cualificada para seleccionar el instrumento, programarlo y aplicarlo. El audioprotesista en efecto conoce a fondo las tecnologías disponibles y los procedimientos de adaptación a cada caso de hipoacusia.
Dirigirse a una organización de experiencia reconocida.
Es fundamental elegir una organización de gran experiencia, con personal habilitado y que no se limite a proporcionar un producto sino que siga el paciente, dando todo el asesoramiento, la asistencia y los servicios necesarios.
A quien decide acercarse a esta solución, Amplifon ofrece toda la ayuda, a través de un sistema de asistencia personalizada que le acompañará siempre.
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