Cuando se aplica un audífono retroauricular, el micrófono que capta los sonidos del ambiente queda fuera del pabellón auricular. Por eso el usuario del audífono oye amplificados también los sonidos que se originan a sus espaldas, una sensación no del todo natural. Algunos audífonos incorporan micrófonos direccionales más sensibles a los sonidos de origen frontal para reproducir la función natural del pabellón auricular.
Los más avanzados (programables o digitales) permiten activar y desactivar la función direccional, mejorando el rendimiento en situaciones límite (por ejemplo, mientras el usuario conduce, puede escuchar a los pasajeros del asiento de atrás).
Con los audífonos intrauriculares no existe el problema de la dirección ya que, al estar colocado dentro del conducto auditivo, el micrófono utiliza la dirección normal que proporciona el pabellón auricular dando lugar a una sensación muy natural en la localización de los sonidos.